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domingo, 11 de septiembre de 2011

Fanfic: Cecelia By: Deelfie

¡Hola, habitantes!

De nuevo fanfics y fanfocs (?) traídos recién hechos (o no tanto e.e) desde el Koypetolio.
Hablando del Koypetolio... Deciros esto es realmente duro para mí *se seca unas lagrimillas* yo... yo... Siento que os abandono *fliping moment Distritoenllamense* Que no, que no voy ni cierro el Blog *sobretodo después de haber estado leyendo comentarios que decían que este era "el mejor Blog del mundo" XDDD* Solo os digo y repito por enésima vez, que voy a secundaria, que tengo que estudiar, que no puedo ocuparme todos los días del ordenador, que me quita demasiado tiempo. Así que, como ya dije en mi Blog personal, ISIC, entre semana, no habrá Distrito en Llamas *WTF?* por parte de KoypeMocking *aaaah* No sé las demás. En realidad, no sé Mix que es la única que publica u.u
Anyway (?), LJDHV no es suspendido ni nada. Tengo razones de más para sacarlo adelante, no soy una rajada ;D
¿Qué cuándo empieza eso de "entre semanas no hay DEL"? Pues oficialmente el 14 de Septiembre (a la vuelta de la esquina, vaya) pero sabiendo que no tengo clase por la tarde, seguramente después de comer publique algún fanfic vuestro o mío, según vea :)

Así que... Tras esta peque-charla, os dejo un CONMOVEDOR fanfic sobre Cecelia
*Remembering Catching Fire...*
Cecelia es la mujer que Katniss menciona en "En Llamas" porque tiene que volver a Los Juegos pero tiene tres hijos pequeños. ¿Distrito?
...
...
...
Cambiemos de tema .
*End*

Es muy bonito y no os asustéis si os entran unas ganas de llorar terribles.
Recordad que podéis seguir enviándome lo que queráis, que mi bandeja está pobre de cosas que publicar :D


En mi mente me aterra una y otra vez una dura imagen de la Cosecha, donde mis tres hijos gemían, pataleaban, lloraban y me sujetaban la pierna con fuerza. Dos niños y una niña que posiblemente quedarán huérfanos, de nuevo. Hace dos años, mi marido y el padre de mis hijos murió por una fuerte jaqueca, seguida de vómitos y expulsión de sangre. No soportaría que volvieran a ver cómo muere otro de sus padres. Sólo les queda mi padre como consuelo, un señor ochentón que vive su vida con catarros. Pasarán unos cuantos años con él, quien les contagiará la tos y los mocos, hasta que se muera. Ahí, ¿qué será de ellos? ¿Se irán a un orfanato?

Procuro pisar las hojas secas y las agujas de pino discretamente, para que si algún tributo está cerca, no oiga cómo crujen las suelas de mis zapatos. No ha pasado un solo día desde que estoy en la arena. Conseguí huir de la Cornucopia llevándome, además de un corte en el brazo izquierdo por parte de un tributo, una mochilita oscura con un cuchillo; un pote con galletas saladas; y un pequeño mecanismo formado por una plataforma, un recipiente redondo que se hunde para abajo y un adaptador que empieza con una abertura y acaba en un agujerito, que da al recipiente, ni idea de para qué sirve. Sigo avanzando por la jungla, a cuclillas, gastando las galletas en mi hambriento estómago. Sé que no beberé hasta que Brutus y Enobaria dejen de vigilar la playa, donde los vi largos momentos al abandonar la Cornucopia. Si el mar es el único recurso que tengo para hidratarme, lo habré de usar. Sé que el agua salada revuelve los intestinos, pero hay tres niños esperándome al otro lado de Panem. Ya gané una vez, y nadie niega que pueda ganar dos.

Con la mochila al hombro y un cuchillo en mano, me escondo detrás de un árbol con el tronco de casi un metro de diámetro. No se oyen pasos cerca, pero sí es así, bajaría hasta el mar. Pocos saben nadar, tal vez solo sepa ese tal Finnick y la anciana, Mags, que son del Distrito 4. Dudo que la anciana me pueda hacer gran cosa. En cuanto a Finnick, no lo vi armado.
Me aparto un mechón dorado de la frente para alzar la vista, arriba, en el árbol, he llamado la atención a lo que parece ser una gran rata parda. Espero a que baje, y sin hacer movimientos bruscos, la mato clavándole el cuchillo. Le abro las tripas, le quito algunos órganos vitales, y dejo que se desangre un poco, así no voy chorreando. Tiene pelo, pero no demasiado como para que no lo pueda digerir. Me apoyo de rodillas para examinar la rata un poco más, pero algo me lo impide. Al poner la rodilla en la tierra, una herida reciente me duele. Me levanto la parte baja del mono para examinar de qué se trata. Hay una fina línea roja con sangre seca. Sé quién me la hizo. Natalie, mi hija más pequeña, de tres años, en la Cosecha. Con sus uñas, intentando que no nos separen.
Cuando al roedor no le queda mucha sangre visible, me lo meto en la mochila envuelto en hojas y musgo. Nunca cazo, tampoco cocino a fuego. Solíamos comer conservantes y frutos secos en casa. Ahora tengo que utilizar la técnica que me enseñaron en el puesto de las hogueras.
Busco más hojas, ramas y algunas agujas de pino. Con la ayuda de un tronco caído, froto un poco lo que tengo, consiguiendo una débil llama anaranjada. Tuesto la rata, chamuscándole el pelo, que queda duro. Empiezo a mordisquear su cuerpo tibio, no está mal. A lo mejor, si me hubiera aliado con algún tributo, tendría más comida, pero no pienso aliarme. Ganaré los Juegos sin ayuda de nadie. Me acabo las galletas saladas, empuño mi cuchillo y continúo mi caminata hacia el mar. Mientras tanto, saco el mecanismo que saqué de la Cornucopia, la plataforma con el recipiente. Cuanto más me acerco al mar, más ideas me vienen para utilizarlo. Ya sé lo que es. Corro hasta un extremo del mar, recopilo agua salada en el recipiente y me alejo. Espero a ocultarme tras unos arbustos, hago un hoyo que le dé el sol y encajo el mecanismo ahí. Es para que la sal del agua salada se vaya, con ayuda de una palanca.
Espero un par de horas, y con la sal que ha surgido del agua, se la echo a mi rata. Le doy más bocados, ahora está más sabrosa. Oigo ruidos y pasos cerca, giro la cabeza y veo la figura de un hombre gordo que se acerca, está a unos diez metros. No lo distingo, pero sé que me ha visto y viene a matarme. Me termino el roedor lo más rápido posible, escondo el mecanismo con hojas y ramas y echo a correr.
El misterioso hombre no tarda en alcanzarme. Sé que viene con un cuchillo grande, mucho más que el mío, o si no es una pequeña lanza. Me coge de los hombros, haciéndome caer boca abajo. Me giro, manteniendo el cuchillo en alto.

-Quieto-murmuro-.

-No vengo a matarte.-me acomodo con los hombros, pero sigo dudando de él.-Sé que tienes tres niños. Eh, para, tranquila, no te haré nada.

-Dime lo que quieres-le espeto, sin importarme que intente tranquilizarme.-.

-Tus cosas. Abre la mochila, dame lo que tengas.

Me asusto, no tengo nada. He dejado el mecanismo del agua escondido, me acabé la rata al huir, no me quedan galletas. Tengo un cuchillo, del que no pienso separare.

-No tengo nada más que mi cuchillo. Déjame ir-le suplico. Él suspira, hace ademán de irse, pero se gira rápidamente y me roba el cuchillo, haciendo que la hoja afilada me corte el dedo. Se va corriendo, mi dedo empieza a sangrar. Paso unos minutos intentando buscar musgo cerca para vendármelo. Tengo la uña rota, muy rota, no queda mucho de ella; mientras que el dedo tiene un tajo increíble. Acabo conformándome con una hoja larga de un árbol bajo, y hecho a correr, ya que una ola amplia de color rojo se acerca. Tengo miedo. Intento no mostrarlo, así si las cámaras me graban, que mis hijos no me asusten.
La ola se acerca, bajando rápidamente. Voy perpendicular a ella, ya que no quiero bajar a la costa. Cuando bajo la mirada, mis botas están manchadas. El líquido rojo sube, cubriendo mis pantorrillas, sube hasta las caderas, haciéndome tropezar. Me quedo sin aire, subo la cabeza para respirar, pero la sangre me llega al cuello.
Pienso en mis hijos durante unos instantes.

Natalie. La más pequeña. No volveré a ver sus dos trencitas rubias.

Jeremy. El mediano. Protegía a sus hermanos como un nuevo padre. Fue el único con el pelo castaño, heredado de su padre.

Y David… el sensible de David, tiene cinco años, se ocupará de sus hermanos a donde quiera que los lleven.

Mis pulmones se contraen y noto que tienen líquido dentro. No puedo respirar. Noto como mi corazón deja de latir lentamente, a la vez que cierro los ojos y dejo a tres niños huérfanos para siempre.



T.T


ATT: KoypeMocking

6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho *__*
    Te leo de cerquita vale?
    Una invitación a mis blogs:
    http://globosagua.blogspot.com
    http://tresmariposasymedia.blogspot.com

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  2. DIOS! Deelfie, es GENIAL! Me ha puesto los pelos de punta, te lo juro! Me encanta!

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  3. Me he emocionado y todo...
    En serio escribe más fan fics :)
    Este es genial Deelfie!! ^^
    Sara

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