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martes, 13 de septiembre de 2011

Cap.2 Fanfic James By: Xaver + epílogo del anterior fanfic (y no grito porque no sería decoroso *.*)

¡Hola, habitantes!

Como bien he dicho/escrito/gritado, queráis llamarlo en el mail de contestación a Xaver:
¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!
Joe, que malo es el tío >.<
Nos deja en ascuas en este segundo capítulo de la precuela del pelotón 305, el fanfic más exitoso de Distrito en Llamas.
A ver... Como lo digo. Es que es impresionante. La última frase es como. Wow. Vale. No sé, es que estoy emocionada *relax*.
Antes del segundo capítulo, os dejo el epílogo de la historia original que se nos pasó publicar :/
¡Espero que os guste! (os va a gustar *yaoming*)


EPILOGO

-Cuánto falta papá- pregunta el más pequeño.

-Ya estamos llegando Andreas- respondo –hoy vamos a visitar a unos amigos.

-Está bien- contesta Andreas y se dispone a observar la ventana del auto, el tiempo ha permitido que Panem se recupere. Ya nada es igual a como fue hace diez años, Paylor resulto buena presidenta y el 13 no ha dado problemas aún. Además el programa de desarme nuclear está haciendo efecto. Haymitch tenía razón, todo está terminando.

La recuperación de distritos asolados como el 12 y el 8 continúa sin descanso, por lo que me entere Katniss y Peeta regresaron a su hogar, últimamente han surgido muchos rumores de que el amor que sentían esos dos en los juegos del hambre había sido planeado por el mismo Haymitch para que pudiesen salir con vida, luego Snow se habría enterado de todo y para vengarse modifico el Quarter Quell para acabar con ambos, sin embargo el distrito 13 los rescato y siguieron usándolos como piezas de ajedrez. No sé si esto sea cierto o no, el punto es que esos dos acabaron juntos de todos modos y me gusta pensar que realmente se aman. Después de todo lo que han pasado merecen un descanso.

-Bien, ya llegamos- digo al ver la puerta principal frente a mí, el guardia se acerca al auto y de un vistazo a través de la ventanilla.

-Buenos días Teniente White, Teniente Remsey- dice al reconocernos

-Mike, ya no soy formamos parte del ejercito- le respondo –no es necesario que me saludes de ese modo.

-Disculpe señor White…

-Tampoco es necesario el formalismo- le digo para calmarlo un poco –solo llámanos por nuestros nombres ¿está bien?

-Como digas Thomas- dice finalmente aliviado y sonriendo, saluda a mi esposa y a los niños con una sonrisa y nos deja pasar. Cada vez que llego a este lugar siento mucha calma, algo difícil de sentir tomando en cuenta mi carácter. No es que sea un esquizofrénico pero tampoco soy alguien muy calmado y sosegado.

Bajamos del coche y empezamos a caminar por los jardines, este lugar se diseño en base a muchos bosquejos que encontraron en los documentos de Cinna, quien fue el estilista de Katniss en los juegos del hambre, un lugar digno para que todos aquellos que estuvieron en la guerra y no pudieron regresar tengan un digno descanso.

-¿El amigo de papá trabaja aquí mama?- pregunta Micaela

-No mi amor- responde ella –nuestro amigo esta aquí. A sus 9 años, Micaela se da cuenta de las cosas con bastante facilidad, ella simplemente asiente y sigue mirando las flores.

-¿Y por qué no vinimos antes?- pregunta Andreas

-Fue porque éramos muy pequeños Andreas- contesta Micaela al instante -¿verdad papá?

-No, no vinimos antes porque apenas podía caminarse en este lugar - le digo, y no estoy mintiendo. Fue casi un milagro que algo floreciera aquí, por cinco años se tuvo que limpiar los escombros y la chatarra que quedo en este lugar después de la guerra, sin contar con los cuerpos que uno encontraba cada momento. Luego se trato la tierra y con otros cinco años de trabajo se obtuvo el jardín. Finalmente tras una media hora llegamos a nuestro destino. Una placa conmemorativa nos da la bienvenida.

En memoria de los hombres y mujeres de la división aerotransportada 305 que murieron en el conflicto.

Cruzamos el arco e ingresamos al sector del cementerio que le corresponde al 305, es entonces que veo su lapida frente a mí. Volteo para ver a la madre de mis hijos, ella los toma de la mano algo sobrecogida. Ambos sabemos cuánto significa este momento.

-Hola James, ha pasado tiempo- digo finalmente mirando la tumba de mi mejor amigo, levanto un poco la vista y saludo a Joseph, a Prim, a Mason y a Jennifer.

Encontraron a James a los dos días de terminada la guerra, Joseph estaba unos pasos más allá y Prim estaba en lo que quedo del jardín del Palacio de Gobierno. Ambos frente de lo que quedaba de una casa que había sido devorada por el fuego. Ingresaron a la misma y hallaron un cuerpo carbonizado, tras hacerle la autopsia que era Marcus. Yo estaba allí cuando lo identificaron.

-¿Qué hacemos con él, Teniente?- me preguntaron los encargados de la morgue en ese entonces.

-Entiérrenlo en una tumba sin nombre- respondí, siempre supe lo que paso entre Marcus y James, aunque muy pocos saben que eran hermanos –nadie lo extrañara- y eso fue lo que hicimos. Al poco tiempo encontraron a Mason y a Jennifer

No encuentro más palabras luego de saludar a James, han pasado 10 años y el no encontrar las palabras necesarias es bastante frustrante, decido contar como fue que entregamos la carta de aquel oficial del Capitolio, se llamaba Arthur Fishburne, solo pudimos entregarla a su hijo mayor, ya que su esposa y sus otros dos niños murieron el día que cayeron las bombas del distrito 13. Cuando termino el relato vuelvo a estar en la misma situación que antes, sin tener ni una palabra que decir, que demonios, voy a ser yo mismo.

-Imagino que deben estar pasándola bien en el otro lado- digo con una sonrisa –acá todo está saliendo bien, una de las mejores noticias: Coin está muerta y la mato la misma Katniss, luego se descubrieron documentos del 13 y de Snow en el juicio al Sinsajo. Ya se sabe la verdad, aunque clasificaron la mayoría de los papeles.

-Charlotte está bien- continuo –se recupero totalmente, aunque entre nos, sigue siendo una maldita perra.

-Y Murder sigue siendo un completo imbécil- responde ella con una sonrisa.

-¿Papá, que es eso de “maldita perra” y mamá que significa “completo imbécil”?- pregunta el pequeño Andreas, Micaela simplemente empieza a reír, miro a Charlotte buscando una respuesta ante semejante pregunta de un niño de 6 años y ella me mira buscando prácticamente lo mismo. Ok, tal vez no debí ser tan “yo mismo”

-Ven Andreas, vamos a jugar- dice Micaela finalmente, salvándonos a Charlotte y a mí en el acto.

-Niños…- le digo a James tomando a Charlotte de la mano, ella no aguanta más y empieza a reír junto conmigo. Nos casamos cuando termino la guerra, me di cuenta lo mucho que Charlotte me importaba cuando le dispararon, y ella se dio cuenta cuando un muto casi me arranca la cabeza.

-Tenemos una buena noticia que darles muchachos- anuncia Charlotte –vamos a tener otra hija.

-Vamos a llamarla Alice- contesto, es entonces que siento una leve brisa pasar por mi lado, veo a Charlotte y sé que ella también lo siente. De pronto los niños regresan. Micaela tomo unas flores del jardín y Andreas la ayudo.

-Papá, mamá ¿fueron héroes en la guerra?

Maldición, pero que preguntas hace este mocoso. Salió igual a nosotros con lo de la impertinencia, pero esta vez se supero a si mismo. La pregunta me deja atónito, veo a Charlotte sobrecogida intentando no llorar, yo me inclino hacia mis hijos.

-Andreas… no… nosotros no fuimos héroes en la guerra- respondo tomándolo suavemente por los hombros, luego acaricio a mi hija que presta atención a lo que voy a decirle y señalo las tumbas sintiendo un nudo en la garganta –pero ellos sí, ellos salvaron a mamá y a papá muchas veces.

-Muchas gracias- contesta el muchacho dirigiéndose a las lapidas, su hermana hace lo mismo.

-Bueno, es hora de irnos- digo finalmente, le doy un vistazo a mis antiguos compañeros, aún tengo pesadillas con ellos, los veo morir una y otra vez, no se lo deseo a nadie. Charlotte también las tiene, en eso nos apoyamos mutuamente. En ella encuentro paz en los momentos en que más la necesito. Finalmente Charlotte y yo nos despedimos de los muchachos.

Cuando llegamos a la puerta principal, Mike nos detiene un momento.

-Teniente… perdón Señor… perdón…

-¿Pasa algo Mike?- pregunta Charlotte

-Solo quería agradecerles, acaban de aceptarme en la Academia- responde con una sonrisa.

-Felicidades Mike, pero ¿Qué tiene que ver con nosotros?- contesto

-Es que de no ser por el 305 yo estaría muerto- dice finalmente –serví con ustedes en el asalto a la ciudad y me hirieron, la señorita Prim me ayudo y ustedes la cubrieron. Así fue como pude regresar a casa.

Entonces lo recuerdo, el primer día después del desembarco, cuando un muchacho grito porque un francotirador le había dado en la pierna.

-Cuídate Mike- le digo y Charlotte le sonríe, el nos abraza sin previo aviso, y bueno, un abrazo es un abrazo. Nos despedimos de Mike y subimos al coche, los niños ya estaban sentados en la parte de atrás jugando con las flores que tomaron del jardín.

-Recuerdas el viejo lema- le digo a Charlotte -“Todos pelean, nadie corre”

-“Y si lo haces, te mato yo misma”- responde ella mirándome a los ojos.

-No si te degolló primero- respondo frunciendo el entrecejo.

-Estúpido- contesta ella y luego simplemente sonreímos, acto seguido beso sus labios.

-¡Qué asco!- grita Andreas -¡Que romántico!- contesta Micaela. Volteamos para verlos y notar de nuevo que están ahí, veo a Charlotte a los ojos y empezamos a reír a carcajadas, enciendo el vehículo y nos dirigimos a algún lugar para comer. Después de todo, ¿qué diablos es la vida si no la disfrutas como debes?


Aplaudan, habitantes, aplaudan. Este chico se lo merece. *euforia* :D


Y ahora, el segundo capítulo de 305: Las Crónicas de James (título oficial).

Soy yo.

Pierdo la noción del tiempo por unos segundos, es como si el mundo se detuviese en torno mío, siento la aflicción de mis padres, el miedo creciendo en Marcus, vuelvo en mi para mirar hacia las chicas una vez más, pero esta vez no tengo que buscarla, Alice esta allí, petrificada, con lagrimas corriendo por sus mejillas, como si hubiese visto a la muerte en persona.
Intento reponerme y me dirijo a la tarima, observo por unos segundos a Jodi, sigue asustada como todos, pero está un poco más tranquila. Luego caigo en la cuenta, ¿y si me veo obligado a matarla?, me sacudo para sacarme esa idea de la cabeza.

-Un aplauso para nuestros tributos- dice McConnell dando por terminado el evento, algunos de los habitantes del distrito 6 aplauden, otros simplemente comienzan a retirarse mientras que somos conducidos hacia el palacio de justicia distrital bajo la custodia de un grupo de pacificadores. Nos dejan en un salones diferentes, le doy una mirada a Jodi y muevo mi cabeza para calmarla un poco, ella asiente e ingresa a una habitación, cuando llego a la mía se me indica que debo esperar para despedirme, después de unos minutos mis padres y mi hermano cruzan la puerta, los primeros me dan un abrazo con toda su fuerza dejando a Marcus atrás.

-De todas las personas…- dice mi madre y luego se ahoga en un sollozo –Todo saldrá bien mamá- respondo, mi padre también hace su parte… a su manera -Vamos Amelie, James es muy valiente, él saldrá vivo de ahí, ¿verdad hijo?

Cuanto entusiasmo. Mi padre es uno de los poco sujetos que siendo habitantes de distritos podría considerarse un… como decirlo, bueno, un simpatizante de los juegos del hambre, aunque claro, por debajo está más que petrificado de que uno de sus hijos vaya a la arena. No sé que responderle, aunque siento unos deseos de golpearlo aunque sea mi padre, me limito a una leve sonrisa.

-¡Eso es James!- responde él con una gran sonrisa –sin miedo a lo inevitable, deberías ser como él Marcus- continua volteando atrás para ver a mi hermano –tu eres tan diferente a tu hermano, idénticos en aspecto, ¡pero diferentes en el corazón!- decido intervenir antes de que mi padre cometa una estupidez, mi madre simplemente asiente con lagrimas en los ojos destrozando lo poco que queda de la autoestima de Marcus, estoy a punto de hablar pero mi padre se adelanta y hace lo de siempre.

-A veces dudo de que seas mi hijo- la mirada de Marcus queda en blanco mientras se abraza a sí mismo.

-Váyanse- digo calmado pero furioso al mismo tiempo.

-¿Pero James…

-No necesito más de esta basura, quiero estar a solas con mi hermano, ¡váyanse!- mis padres me dan una mirada de desaprobación y se retiran, los quiero, los quiero al igual que quiero a Marcus pero a veces son unos completos idiotas. Mi mamá me da un beso de despedida y se va junto a mi padre. Nos dejan solos y Marcus suelta sus lagrimas, en silencio, como si deseara que nadie pudiera verlo.

-Ven acá- le digo y le doy un abrazo.

-Ellos me odian…

-No digas eso Marcus, son testarudos y algo estúpidos, lo sé- Marcus y yo somos gemelos, sin embargo el nunca pudo llevarse bien con nuestros padres, ellos lo presionan, exigiéndole esfuerzo cuando ya ha dado todo de sí. Pero para ellos no es suficiente, sin embargo cualquier cosa que yo haga les será digna de una celebración. Intento descifrar el porqué lo hacen, y me es difícil entender la situación cada vez.

-Escúchame- continuo y lo tomo por los hombros para ponerlo frente a mí–es posible que yo muera allá.

-No digas eso…

-Escúchame Marcus- continúo y el asiente y me mira directo a los ojos –si no puedo sobrevivir hare todo lo posible para que Jodi regrese, mientras tanto tu tendrás que encargarte de todo, absolutamente de todo, el negocio familiar, los contratos, todo, ¿me entiendes?- el asiente una vez más

-Por último, ellos están enfermos- le digo refiriéndome a mis padres –debes cuidarlos bien, morirán cualquier momento. Si mueren antes de que vuelva que pueda volver a verlos les dices de mi parte que los quiero, pero también les dices que nunca los perdonare por el modo en el que tratan- Marcus levanta la mirada sorprendido –si ellos no pueden ver la grandiosa persona que hay en ti entonces no merecen mi cariño del todo ¿me entendiste?

-Si…

-Bien, ahora ve y encárgate de todo- una vez más me fundo con él en un abrazo, un presentimiento como si este fuera el ultimo entre los dos me invade, decido pensar en algo más, si voy a morir quiero recordar tranquilo este momento. Luego Marcus se dirige a la puerta para salir y casi es atropellado por Alice.

-Lo siento- dice ella, tiene los ojos rojos por las lagrimas –es que yo…

-No hay problema… yo… yo entiendo- contesta Marcus algo incomodo, me da una vistazo para luego bajar la mirada y salir de la habitación. Cuando ya está afuera Alice corre hacia mí y yo hacia ella, nos encontramos en un beso.

-Tranquila…

-No puedes dejarme

-No lo hare

-No me dejes, ¡no me dejes!- grita ella y se pone a llorar, la abrazo con todo mi ser, por primera vez no estoy tan convencido, ¿Qué pasara si muero allá? ¿Qué pasara con nosotros?, mi mente es un torbellino, finalmente la tomo por el rostro suavemente.

-Volveré- le digo mirándola a los ojos –volveré porque voy a casarme contigo- eso ultimo la deja en shock, tomo sus manos –te lo juro Alice Thompson. En ese momento entra McConnell a la habitación -Es hora, el tren espera.

Unos guardias me separan de Alice -¡Me lo prometiste James, te odiare por siempre si no regresas!- grita ella cuando ya está a punto de salir por la puerta, mis ojos se encuentras con los suyos segundos antes de verla salir. –¡Volveré, lo juro!

Una vez que estoy en el tren de los tributos me encierro en mi compartimiento para poder estar conmigo mismo y ,e siento al borde de la cama. Tristeza, dolor, llanto, todo se mezcla en mi interior, pero lo que más resalta en mi es odio, un odio hacia él Capitolio, a los juegos, a McConnell, a mis mentores, al maldito tren. Disfrutan vernos morir, verdad malditos bastardos. El golpe de la puerta me saca de mis pensamientos.

-¡Déjenme en paz!

-Lo siento- responde una voz frágil del otro lado, abro la puerta inmediatamente y veo a Jodi frente a mí, cabizbaja, temerosa, y herida por lo que acabo de gritarle. –No, discúlpame tú- le digo un tanto avergonzado.

¡Volveré! Lo juro

Las palabras que le dije a Alice regresan a mí en el instante en que hablo con Jodi, se lo prometí a Alice, pero eso implica volver si o si, ¿sería yo capaza de matar a Jodi? ¿Cómo me enfrentare a su familia si lo hago…

-Acordemos algo- dice ella de repente –no importa quién, uno de nosotros regresara a casa, porque nuestros seres queridos nos esperan, y al regresar quien regrese compartirá momentos con la familia del otro, como si fuera la suya ¿vale?

Quedo atónito ante semejante declaración, sobre todo viniendo de una niña tan pequeña –Vale- respondo sonriendo un poco, ella hace lo mismo. Esa es la habilidad de Jodi, puede levantarte el ánimo aun en los peores momentos.

Durante todo el viaje lo único que hacemos es comer, practicar etiqueta con McConnell, aprender estrategias Ian Souza y Annabel Amstrong (nuestros mentores), dormir, y repetir el proceso en la mañana. Después de un tiempo llegamos a la Capital, la gente nos recibe con alegría. Siento asco y repulsión pero aun así Jodi y yo saludamos al público bajo la mirada de McConnell. Ya en la ciudad nos llevan con nuestros respectivos equipos de preparación separándonos nuevamente, me he hecho muy amigo de Jodi en los últimos días, y estoy dispuesto a cumplir con nuestro trato.

Por al menos 30 minutos un grupo de personas me toma medidas, recorta mi cabello, pasan cosas extrañas por mi rostro y otras que realmente no sé cómo definir. Cuando terminan llaman a mi estilista, una mujer de aspecto extraño cruza la puerta y me mira de pies a cabeza.

-Ok- dice ella mientras continua observándome –puedo trabajar contigo.

-¿Quién eres?- pregunto intentando saber de ella, incluso si es un ser humano

-Soy tu estilista- responde ella –me llamo Tigris.


¿Cómo se os queda el cuerpo con ese último nombre? ¿Recordáis a Tigris? Si no os acordáis de ella repasad mentalmente los personajes de Sinsajo ^^


¡Besitos capitolienses!


ATT: KoypeMocking

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