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sábado, 7 de mayo de 2011

Los 70 Juegos del Hambre - By: Ana

Hola habitantes de Distrito en Llamas, aquí Koype. La siguiente historia que os voy a dejar es una de una chica que se llama Ana. La he conocido en el Blog oficial de Los Juegos del Hambre (anitadistrito4) y escribe de maravilla. La historia, Los 70 Juegos del Hambre, narra los Juegos de Annie, la mujer de nuestro chico del mar, Finnick Odair. Espero que os guste tanto como a mí.

Pincha para acceder al documento ;)

ATT: KoypeMocking

PD: ¡Muchas gracias, Ana!
PD2: No sé si este finde habrá historia :S Tengo que estudiar mucho T.T

6 comentarios:

  1. Los 70 juegos del hambre
    No quiero abrir los ojos, los segundos pasan poco a poco, 1….. 2…… 3…… cada uno es una puñalada en mi corazón y una razón más para abrir los ojos… 15… ¡ya! Mis ojos se paralizan al ver el hermoso embalse claramente hecho por el capitolio. Me recuerda al distrito 4… mamá, papá, Lucy, Mark… 17… piensa Annie, ¡piensa! A la derecha un frondoso bosque, en el parece que los arboles luchan por subir lo más alto para apropiarse de toda la luz… 18… enfrente un desierto de rocas, ahí no, no sobreviviría, no hay agua ni comida… 19 … a la izquierda el pantano; no parece tener fin, cuantísima agua pude haber, sería un buen lugar, pero no, seguro que hay algún pez peligroso o cocodrilos, los organizadores de toda esta… masacre, por llamarla de alguna forma, son así de crueles. Iré al bosque, habrá algún rio, animales a los que poner trampas, ya que es lo único que sé hacer; aunque estos días de entrenamiento me han servido para lanzar un cuchillo a unos 15 metros. 30… ¿qué hago? ¿Corro hacia la cornucopia? Ya he divisado unos cuantos cuchillos no muy lejos de aquí y una mochila bastante grande, si tengo suerte, en la que puede haber un saco de dormir; y un par de metros a la derecha una cuerda de unos 20 metros y de apariencia resistente. Corros cojo dos o tres cuchillos la mochila y la cuerda y me voy pitando de este futuro baño de sangre. 50… hecho un ojo a los demás tributos, que grandes y fuertes son los del 1,2 y 3 y mi compañero también, aunque es un buen chico, me ha ayudado mucho a aceptar nuestra situación y a salir de la depresión. Soy débil, mental y físicamente, si tengo suerte saldré de la cornucopia y el hambre me matará, aunque casi prefiero que me maten ahora mismo y dejar de sufrir, no tener que soportar ver a 23 personas morir. No aguanto mi peso, 55… cojo aire me pongo en posición de correr, menos mal que soy más o menos veloz… 59… ¡piiii!
    Corro como nunca he corrido en mi vida, parada en seco, me agacho me da tiempo a coger 5 cuchillos, la mochila, la cuerda e incluso otra mochila un poco más pequeña. Corro hacia el bosque oigo gritos, gemidos, risas… sin querer se me escapa una lagrima. Sigo corriendo una media hora más, hasta que mis piernas no pueden conmigo, pero sigo andando a buen ritmo.

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  2. Empieza a oscurecer, es hora de revisar lo que he recogido, primero cuento los cuchillos, son cinco, lo suponía, llevaba cuatro en los huecos específicos para estos del cinturón y uno en la mano, por si acaso. La cuerda es fuerte y resistente y mas larga de lo que pensaba, en la mochila grande hay un saco de dormir, una chaqueta bastante caliente, una botella llena de agua, un pan, un poco de carne, una venda y pintura de camuflaje. En la mochila pequeña hay una botella, también llena de agua, cecina, un bote de pomada para picaduras y otro para heridas. Perfecto, estoy orgullosa de mi misma, pongo una botella de agua, un bote de pomada y un poco de comida en cada una; por si acaso tengo que salir corriendo y solo puedo coger una mochila, además meto un cuchillo en cada una, quedándome yo con tres.
    ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!
    Quedamos la mitad, han muerto más de lo habitual en la cornucopia, una parte de mi espera que Sammy, mi compañero, no haya muerto.
    Los días siguientes son aburridos, estoy alerta, ya que siempre que no pasa nada ponen una trampa para unirnos a todos, 3 días sin muertes, los del capitolio se deben de estar aburriendo mucho, sin ver a niños morir desangrándose y sufriendo, y otros matándolos. Odio a esas personas.
    ¡AAAAH!- ¿Qué ha sido eso? No puede ser, pero y si… mis piernas ya están corriendo hacia el lugar del grito, procedente de, si no me equivoco, Sammy. Le veo tumbado retorciéndose llorando como nunca lo había visto llorar, mi corazón se derrumbó dentro de mí y el odio, tras ver esta imagen, me hace coger el cuchillo y con una fuerza que nunca había imaginado que tenia, alcanzo con el cuchillo al robusto chico, que ya había salido corriendo, calvándoselo en medio de la espalda y derrumbándolo sobre sus rodilla y más tarde sobre el suelo y dejando tras él un rio de sangre. Cobarde. Voy hacia Sammy, todavía no ha muerto. Le beso en los labios, es un beso de despedida, sus labios están calientes, aunque su cara esta pálida y fría como el hielo; le cierro los ojos y le doy un último beso en la frente. Me alejo para dejar que el deslizador se lleve su cuerpo.

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  3. Me derrumbo y empiezo a llorar, no puede haber tanta agua en mi cuerpo. Esta se mezcla con la sangre del cobarde al cual siempre recordaré. Me tapo los oídos con las manos y cierro los ojos, no hay mas lagrimas pero por dentro sigo llorando, desconsoladamente, parece como si todo el mundo se hubiese caído, dejando un espacio vacío, negro, peor que el infierno, pero no peor que los juegos del hambre. Llorar me ha dejado agotada, duermo en la misma posición en la que he estado toda la tarde que han parecido años, siglos. El sol del amanecer me despierta, débil, me levanto y bebo agua, y la poca cecina que me quedaba. De cielo aparece un paracaídas plateado, lo cojo, es pan del distrito 4. Antes de comérmelo lo huelo, cojo una rebanada, esta salado, me gusta, me imagino con Sammy cuando éramos pequeños, jugando en el rio, mis amigos, mis padres, mis hermanos, su familia. Se habrán arruinado por comprarme este pan, lo sé, sé que han sido ellos, los padres de Sammy quienes me lo han regalado, sonrío todo lo que puedo.
    ¡CARCK!- ¡UN TERREMOTO! Una ola de más o menos un metro y medio se aproxima hacia mí. En un segundo realizo cuánta agua tenía el embalse, y eso que estoy lejos, lejísimos, en un segundo, reacciono en un segundo, sé lo que hay que hacer, nos lo ha enseñado en el colegio en caso de que el pantano de nuestro distrito se rompiera o desbordase, me aprieto la mochilas todo lo que puedo meto todo en ellas, cojo la rama más grande que tengo cerca y me coloco en dirección de la corriente. En menos de una milésima me encuentro dentro del agua, las mochilas siguen conmigo, y yo aguanto la respiración bastante. El palo hace su trabajo y me conduce hasta la superficie, me agarro con todas mis fuerzas a él y cierro los ojos, pierdo la noción del tiempo, pienso, pienso en mi vida, en lo que me ha pasado. Ya no hay tanta corriente, miro a mi alrededor, la arena parece un pantano ¡eso es, han inundado la arena!
    Algunas copas de los arboles más altos sobresalen, lo primero que hago es cogerme a uno de ellos y atarme lo más fuerte y pegada a este que puedo.
    ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! Seguro que son los profesionales, que se quedaron cerca del lago, donde había agua y les ha pillado lo más fuerte. Es pura intuición pero estoy en lo cierto, la mayoría son profesionales y con un poco de suerte los demás no pasaran de esta noche. Si sobrevivo, me lo han dejado en bandeja.
    A la mañana siguiente me despiertan los tres “¡PUMS!” Hago cálculos y si no me equivoco… ¡he ganado! No me lo puedo creer, en menos de cinco segundo un aerodeslizador se coloca encima mío para cogerme, me desato del árbol, tiro las mochilas y los cuchillos, ya que no los necesitaré nunca más y me dejo arrastrar.
    5 años después.
    “Mentalmente desequilibrada” ellos también lo estarían si hubiesen visto a su mejor amigo morir en brazos de un cobarde de tu edad con solo 15 años y además, haberle matado. Cada vez que pienso en ello encojo las piernas, me tapo los oídos, cierro los ojos y dejo de pensar, no quiero imaginarme que estoy sola. Pero cuando hago eso, Finnick viene corriendo, me abraza hasta que me calmo, porque él sabe que aunque no lloro me destrozo por dentro, me besa y se queda a mi lado. Le quiero, con todo lo que queda de mí, y espero no tener con él la misma suerte con que con Sammy, al cual también quería, aunque de otra forma, a Finnick lo amo; si eso pasase dejaría de ser persona ya que lo que queda de mi se iría con él.

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  4. IN-CREI-BLE!!
    *__________*
    Me ha encantado, escribe más!

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