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domingo, 30 de enero de 2011

Mi punto de vista de la Cosecha. (Ya sé, ya sé, es largo pero es que me he inspirado, es una especie de historia, espero que os guste ^^)

Tomo aire. No hay problema. Una tesela más, una papeleta más, una probabilidad más. Cierro los ojos y acepto firmemente el trato. La mujer del edificio de justicia me lanza una sonrisa triste y me entrega la promesa, puede que así consiga salvar a Kíu. Intento alzar un poco la comisura de mis labios pero me es prácticamente imposible. Me doy la vuelta y avanzo con paso decidido, quizá tambaleante. No Olivia, paso decidido, avanza, avanza, sal y lleva la ayuda a casa. Manos cálidas, olor a bosque y bicho muerto, no puede ser otro que Gale.
- Hola, Gale.- Le digo, esta vez si sonrío.
- Hola, Olivia.- Él no sonríe, ni lo intenta, está preocupado, parece preocupado, mira a su alrededor sin un objetivo concreto. Esos ojos grises tan peculiares, al fin los fija en alguien. La chica rara que se sienta a mi lado en el colegio está intentando conseguir una tesela, ¿cuántas llevará ya? Gale la mira como un águila, no entiendo, supongo que son amigos. Desvía su vista y esta vez fuerza una sonrisa.
- ¿Lo has vuelto a hacer? - Me pregunta. Obviamente se refiere a que si he vuelto a pedir una tesela.
- Sí. Que remedio. Kíu cada día empeora más y más.
- Ya. Posy también está enferma. He venido a pedir... Una más.
Le miro atónita. ¡No puede ser!
- Gale, ¡no puedes hacer eso! ¡Una más significaría que entrarás 48 veces en el sorteo!- Le grito. No sé si estoy asustada. No, no es eso, estoy aterrorizada. Gale no merece morir. No lo merece, tiene una familia. Su hermana pequeña, Posy...
- ¿Cuántas tienes tú? - Me pregunta sin hacerme caso.
- 37.- Le respondo agachando la cabeza.
Masculla algo sobre el Capitolio y vuelve a mirar a la chica de la trenza. ¿Cómo se llamaba...? ¿Kara? ¿Kitna? No, no sé.
- ¿Por qué no se lo dices de una vez Gale? Ella tiene las misma papeletas que yo. Puede salir elegida seguro y personalmente, creo que debes decirle lo que sientes cuanto antes.
- ¿A quién? ¿A Madge?
Suelto una estruendosa carcajada. Esa niña pija no entraría en el sorteo si de nosotros dependiese. Claro, tendríamos que elegir salvar a la hija del alcalde, pero no, ni ella se libra. Eso sí, no tiene que pedir teselas. Aunque no sea mala persona, no puedo evitar sentir cierto rencor hacia ella.
Miro fijamente a Gale y sin apartar la vista señalo descaradamente a la chica de la trenza, que me mira sin que yo me de cuenta. Cuando la miro yo me ruborizo, no debería haberla señalado así.
- No te hagas el idiota. La gente no se da cuenta de que estás enamorado de ella pero yo sí.- Le digo casi susurrando.
Gale sacude la cabeza y va a pedir la que seguramente será un posible camino hacia una muerte segura: Su tesela número 48. Se acerca a la chica de la trenza y le saluda, ella responde pero sin mirarle. A veces me da envidia porque Gale es un chico muy guapo y ella parece que no se da cuenta. Es tonta.
De repente una alegría repentina y saludable, extraña, me invade. Veo a uno de mis mejores amigos, su pelo rubio alborotado, su cuerpo alto y bien cuidado. En la mano trae una barra de pan un poco chamuscada pero me lo prometió, yo le conseguí el azúcar.
- ¡Peeta!- Le grito para que me vea.
- ¡Hola, Olivia! - Me ve y viene hacia mí corriendo.
- Toma. - Me alcanza el pan y le doy las gracias. No sé que tiene la chica de la trenza, pero Gale y Peeta la están mirando a todas horas. Hago aspavientos con las manos para que me vea, pero nada.
- Eo, Peeta.
- ¿Qu...? ¿Qué?
- ¿Quién es? ¿Por qué Gale y tú siempre la estáis mirando?
- ¿A quién?
- A la chica de la trenza oscura y larga, la de los ojos grises, la chica de la Veta.
- Ah, Katniss.
¡Eso es! Katniss Everdeen. Su hermana, Primrose, nos ha vendido alguna vez queso de la cabra que tienen, realmente delicioso, un manjar ahora mismo.
Peeta suspira y le digo adiós con la mano. Espera...
- ¿Mañana vienes a dar una vuelta por la plaza?- Le pregunto un poco colorada.
- Olivia... ¿Mañana? Mañana... Es el día de la Cosecha.
- Por eso mismo, idiota.- Le sonrío y él hace lo mismo. De nuevo le digo adiós y me voy con la harina y el pan a casa.
Llego a casa. No es muy grande pero si que es una casa importante. Tenemos un cartel que marca el comienzo de la Veta, así que vivo en el final del centro del Distrito 12 y el comienzo de la Veta. Por las mañanas suelo ir a la escuela con Peeta, a veces con Gale, pero nunca con los dos juntos. Por alguna razón, no hay compatibilidad entre ellos, ninguna. Cuando entro en casa oigo unos sollozos en el salón (si es que se le puede llamar así, es una pequeña sala con un sofá de dos plazas y una televisión poco más grande que la palma de mi mano). Los sollozos no son de una sola persona, tres por lo menos. Cuando entro me encuentro a mi madre y a mis hermanas Lirio y Orquídea llorando. Os sorprenderá los nombres de mis hermanas mayores. Son gemelas, pero no idénticas. Se parecen, simplemente. Por eso les llamaron Orquídea y lirio, dos flores que se parecen mucho. A mí me llamaron Olivia por las olivas, antes teníamos un olivo en el jardín pero murió hace unos años. En fin, asustada, me acerqué a ellas y vi a Primrose Everdeen y a su madre hablándolas, tratando de tranquilizarlas pero sin éxito.
- ¿Qué a pasado? - Pregunto.
Prim se acerca a mí después de mirar a su madre y que ésta asienta dos veces.
Cuando ya está a mi lado, me dice algo que me deja helada:
- Tu hermano Kíu no aguantaba más, estaba demasiado débil, ha... muerto.
Mis ojos se cargan de lágrimas y sin dudarlo salgo corriendo de la casa. No miro hacia delante, de repente me choco con alguien y caigo al suelo.
- Perdona.- Le digo.
- No pasa nada.- La que me responde es Katniss. Nunca había cruzado una palabra con ella.
- ¿Por qué lloras? - Me pregunta.
ofreciéndome la mano.
- Por... nada, no importa. Adiós.- Le digo fríamente mientras vuelvo de camino a casa después de deambular sola por ahí.

Cuando llego a mi habitación, que antes compartía con Kíu, caigo rendida en la cama y duermo dulcemente hasta el día siguiente, el día de la Cosecha.

Mi madre, sin pronunciar palabra, me alisa el onduladísimo pelo que tengo con unas cremas de hierbas especiales. Me pongo una falda beige y una camisa rosa pálido junto a unos sencillos zapatos del mismo color. Todos los que quedamos de la familia (mis hermanas, mi madre y yo), nos dirigimos juntas a la plaza. No me gusta hablar de ello pero mi padre murió a manos de los Agentes de la Paz al incumplir varias normas enfrentándose al Capitolio.

Effie Trincket, la insufrible de Effie Trincket, trata de mantener en pie al idiota de Haymitch Albernathy, no sé como pudo ganar los Juegos ese impresentable, nos está dejando en ridículo. Aunque de eso ya se encarga el Capitolio con los Juegos del Hambre.
Pasa un rato y Effie introduce la mano en la bola de cristal de las chicas. Contengo el aliento. No puedo ser yo. Que no sea yo, por favor. Compasión. Después de decir:
- Las damas primero.- Y enseñar una falsa sonrisa muy peculiar de Effie.

- Primrose Everdeen.

No soy yo. ¡Madre mía! Solo tiene 12 años... Es una pena, y pensar que ayer mismo hablé con ella, pensar que seguramente no la vuelva a ver más. A pesar de que no la conozco mucho, me invade una pena enorme al pensar todo esto. De repente, la voz de su hermana, Katniss, me devuelve a la realidad:
- ¡Me presento voluntaria!
No puede ser... ¡Está loca! ¿O qué le pasa? Gale retiene a Prim entre sus brazos, que grita desesperadamente que no, que no vaya. Miro a Peeta que está temblando, de repente, me devuelve la mirada y arqueo las cejas.

Sin comerlo ni beberlo, oigo algo que me deja aún más desconcertada:

- Peeta Mellark.

Peeta vuelve la cabeza rápidamente hacia Effie. Me vuelve a mirar y entiendo... Han dicho su nombre.
Cuando Peeta sube temblando las escaleras, mis lágrimas inundan los ojos. No... Él no, por favor. Cuando se los llevan, trato de entrar a hablar con Peeta pero no me dejan, solo a su familia.
Entonces intento hablar con Katniss pero justo cuando voy a entrar para decirle que por favor no le mate, que le deje, por lo que más quiera, veo a Gale salir en brazos de dos Agentes de la Paz y entonces me doy cuenta, de que ya no tengo oportunidad, no voy a volver a verles.

KoypeMusic (Olivia)

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Muchas gracias, Mar!! Si puedo, haré más ^^ La verdad, es que me ha gustado bastante escribirla ^^
    Ahora mismo te mando el correo y por supuesto que me parece bien que lo borres :)

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  3. Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
    Esta genial te lo has currao mazo
    y el sabado perdimos de 50
    XD................

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